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Líbano es un país que está en una profunda crisis económica, y no solo eso, lleva también un año entero sin un gobierno, la población está protestando y los jóvenes del país, exigen un cambio.

Las circunstancias han llevado al Líbano a un extremo. Pues entre la crisis económica, la crisis política, la división sectaria con la que quieren acabar los jóvenes, el fuerte golpe del COVID 19, y la explosion masiva que hubo hace casi ya un año en el corazón de Beirut, el país ha entrado a un lugar del que va a ser muy difícil salir. Y por ahora, nadie provee soluciones.

Vamos a hablar un poco de la historia del Líbano para entrar en contexto y así entender su situación actual.

La Historia Política de Líbano

Líbano es un país artificialmente creado por los franceses con el ánimo de dejar una huella cultural en el Medio Oriente. Me refiero a que cuando acabó la primera guerra mundial y el Imperio Otomano se desmoronó, las zonas del Oriente Medio que le pertenecían a este imperio, quedaron en manos de las potencias europeas que lo vencieron.

La región que incluye hoy Siria y Líbano, cayó en manos de los franceses. Al occidente de esta región, que iba a ser toda junta un país llamado Siria, había una zona poblada por cristianos, esta se llama la cordillera del Líbano. 

Debido a que los franceses sabían que pronto se debían retirar de este área para que allí se crearan países independientes, decidieron apartar un pequeño territorio. Para darle un estado a estos cristianos y así, dejar su huella cultural y religiosa en el Medio Oriente cuando tuvieran que abandonarlo.

Este pequeño territorio era la cordillera del Líbano y la idea era crear allí un país llamado Líbano. Pensándolo bien, se dieron cuenta que esta cordillera no aguanta como país porque no tenía ninguna ventaja geo-estratégica y era muy pequeña. Es por eso, que le agregaron al Líbano los territorios que rodeaban la cordillera incluyendo la costa del mar mediterráneo. 

El problema, era que al agrandar ese territorio, la población de Líbano ya no sería sólo cristiana, sino que automáticamente se le sumaban musulmanes sunitas, musulmanes chiíes y drusos. Convirtiendo a Líbano en uno de los países más heterogéneos de Medio Oriente.

Aun con esta heterogeneidad de población para dejar su huella, antes de su partida, los franceses ayudaron a los cristianos de Líbano a ratificar un documento llamado “el pacto nacional”. Este prometía la presidencia a los cristianos, el papel de primer ministro a los musulmanes sunitas, el de portavoz del parlamento a los musulmanes chiitas, y el de comandante del ejército a los drusos. Obviamente asegurándose que la oficina de más poder en el país sea la del presidente. 

Esto ha hecho que la política en el país permanezca dividida según grupos religiosos, lo que ha traído varios problemas internos en la historia del país. Como ejemplo, tenemos la sangrienta guerra civil que ocurrió allá en los años 70 ‘s y 80 ‘s. De esta tenemos un episodio completo por si quieren escucharlo. 

De esta guerra, surgió la llegada a este país del grupo terrorista Hezbollah, enviado por Irán, y para unirse al sector musulmán chiita en el conflicto. Después de la guerra civil, todas las milicias renunciaron a las armas, exceptuando a Hezbollah. 

Sin embargo, la política siguió sectorizada, cosa que causa la falta de productividad de cualquier gobierno al mando ya que los dirigentes del mismo actúan más por el bien de sus propios grupos religiosos y no por el bien de la población Libanesa en general. 

Sumado a esto, Hezbollah, quien es un grupo que en su totalidad o solo su rama militar es considerado como terrorista por varios países del mundo como Estados Unidos, Unión europea, Israel y algunos países árabes, posee un tremendo poder político, económico y territorial que no deja al país salir adelante.

Crisis del 2019 en Líbano y Hasta Hoy

La Crisis en la que el Líbano se encuentra ahora, comenzó en noviembre del 2019, cuando los ciudadanos salieron a las calles a protestar por la deplorable situación económica del país y la falta de oportunidades. La gota que derramó el vaso para que iniciaran las protestas, fue un impuesto que el gobierno quiso cobrar a sus ciudadanos por las llamadas de Whatsapp.

Estas protestas apuntaban a atacar la corrupción del gobierno, y todo el sistema político en sí. Les recuerdo que desde la fundación del Líbano, este tiene un sistema político sectario, donde ciertos cargos públicos están reservados para miembros de diferentes grupos religiosos y los partidos se dividen según estos mismos.

Los jóvenes del Líbano, dieron a entender en el otoño del 2019 que ya no quieren más este sistema político sectario, lo que quieren son dirigentes que vean por el bien de su país y no por su propio grupo religioso. Los jóvenes reclamaban que por esta razón el gobierno libanés era totalmente disfuncional y proponían como solución una reforma total del sistema político del país. 

Como respuesta del gobierno en primera instancia fue responder con fuerza excesiva, hiriendo a varios de los ciudadanos protestando, y deteniendo a otros. Luego , el primer ministro Saad Hariri renunció, y así se formó un nuevo gobierno. 

Sin embargo, esto no era lo que los protestantes esperaban, ellos esperaban un cambio completo del sistema político y no un nuevo primer ministro dentro del mismo sistema.

Al pasar de unos meses, llegó a Líbano el COVID 19, cosa que calmó las protestas divido a todos los encierros, pero esto no duró mucho porque ya en agosto del 2020, sucedió un evento que se convirtió en titular en todos los noticieros del mundo, estoy hablando de la explosion masiva en el corazón de Beirut.

Esta explosion, que fue causada por irresponsabilidades del liderazgo libanés, fue vista por los ciudadanos libaneses como la prueba de lo disfuncional y de lo corrupto que era su gobierno. Esto despertó una nueva ola de protestas, llena de rabia, impotencia, tristeza y desesperación por parte de la población. 

Pues además de la crisis económica en la que ya estaban, sumado a todo lo que trajo el COVID 19, el corazón de la capital, había volado en pedazos y los ciudadanos ya no tenían nada que perder. 

Esto hizo que el primer ministro Hassan Diab, que había reemplazado al que renunció en noviembre del 2019, renunciara también. Desde ese entonces, y hasta hoy, Líbano no tiene un gobierno. Los problemas de intereses entre las sectas religiosas no han permitido que uno se forme, y lo peor es que mientras los políticos pelean, la situación económica del país no ha hecho sino deteriorarse.

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