El Hebreo es un idioma milenario, que ha pasado por varios procesos históricos únicos en el mundo,  es un idioma que  se habló entre un pueblo, que luego pasó a ser un idioma conservado tan  sólo en los libros santos y  por último, fue nuevamente revivido como un idioma moderno por este mismo pueblo, el pueblo judío. 

Ahora vamos a devolvernos en el tiempo y vamos a hacer un recorrido por esta única y fascinante  historia.

El Hebreo Antiguo

Llegamos al siglo X a.c. en el territorio que es Israel hoy en día, es allí, cuando muchos historiadores afirman que el idioma hebreo empezó a ser usado por el pueblo de Israel. Esta es mas o menos la época del primer templo, y el hebreo que se usaba en ese entonces era un  hebreo  un poco diferente al de  hoy  en día, pues tenemos que entender que los idiomas están en constante evolución y desarrollo. 

Se dice que este  tipo de hebreo se dejó de hablar en  el año 587 a.c. cuando los babilonios exiliaron al pueblo judío de la tierra de Israel y destruyeron el primer templo. Durante los años de exilio en babilonia que queda en  lo que es hoy Irak y que fueron alrededor de 50 años, se dice  que el hebreo se dejó de hablar, pero quedó vivo en  la literatura y  en los textos sagrados.

Después de que pasaron esos 50 años, los Persas conquistaron a los babilonios y el rey  conquistador, el rey Ciro, dio permiso a los judíos de volver a su tierra natal. Fue entonces cuando una porción de esta comunidad que había sido exiliada 50 años atrás y ya estaba asentada, salió de vuelta para Judea, su tierra natal y construyeron el segundo templo. Y desde ese momento, el idioma Hebreo empezó a revivir otra vez.

Esto duró hasta el año  70 D.C., cuando los romanos destruyeron el segundo templo y exiliaron a los judíos otra vez, y esta vez el exilio no duró 50 años, sino que duró casi 2000.

Durante  estos 2000 años de exilio, el pueblo judío se esparció por el mundo migrando una y otra vez, en busca de un lugar seguro para  vivir y prosperar. Hubo para  ellos épocas buenas y épocas malas. En algunos lugares fueron bien recibidos, y  en otros fueron perseguidos. 

A lo que quiero llegar es que cuando los romanos exiliaron a los judíos y después acabaron con los pocos que quedaban, terminaron así con el idioma hebreo como  el idioma natal del pueblo judío. Pero gracias a que este pueblo encontró una forma de  permanecer unido a pesar de estar separados geográficamente, el idioma  hebreo  también sobrevivió. 

El pueblo judío entendió que aunque ya no existía el templo en Jerusalén, que era su centro espiritual, y que ya no podían permanecer como un pueblo unificado  en un solo lugar, sino que estaban separados en varias comunidades, había una forma de permanecer  juntos y era la conservación de los textos sagrados y la creación de nuevos textos religiosos que guiarían a cualquier judío en donde quiera que esté, para continuar con la tradición judía y poder practicar la religión sin necesidad de un centro espiritual físico. 

Esta serie de seis libros se llama la Mishná y se conoce como la tradición oral judía, es decir una guía para que cada judío pueda entender cómo vivir el día a día y todas las leyes de la Torá, desde donde quiera que esté. 

Estos textos fueron lo que en realidad mantuvieron al pueblo judío como uno durante todos estos años de exilio y separación. Es  por eso,  que se puede decir que mientras el pueblo judío salvó al idioma hebreo de la extinción, de alguna manera, el idioma hebreo también salvó al pueblo judío de la extinción. 

El Hebreo Moderno

Ahora que entendemos esto, vamos adelantarnos en el tiempo hasta el  siglo XVII. Esta es la época de la iluminación. Durante este periodo de tiempo, el Hebreo tuvo una especie de pequeño renacimiento. Pues hasta ese entonces, solo había sido usado en textos sagrados del judaísmo.

En la época de la iluminación, hubo un movimiento de  iluminación judía llamada la Askalá. En esta época muchos judíos empezaron a secularizarse y a apegarse un poco más a la cultura de  los países en los que vivían.

Como efecto, el idioma Hebreo también hizo parte de esta transformación. Pues muchos escritores no religiosos, y hasta algunos no judíos, empezaron  a interesarse por este milenario idioma y  empezaron escribir textos que no tenían nada que ver con la religión judía en Hebreo por primera vez desde hace mucho mucho tiempo. 

Sin embargo, este fue tan solo un pequeño renacimiento debido a que a pesar de que se escribieron muchos textos seculares en Hebreo, esta se quedó como una lengua escrita y no evolucionó a ser una lengua hablada. 

El verdadero momento en que el Hebreo resucitó, fue en el siglo XIX.  En esta época, todavía vivían en un mundo imperial, pero se estaba  llegando al final de esta forma de organización en el mundo. 

Pues  muchos de los imperios eran muy grandes, e incluían a varios grupos étnicos en sus territorios. Hay un fenómeno  que definitivamente es el que empieza acabar con  estos grandes imperios, y es el nacionalismo.

El nacionalismo es una ideología que nació en el siglo XIX o tal vez unos años antes. Esta ideología es una aspiración a la autodeterminación política de  un  pueblo o una etnicidad. Debido a que en los imperios, como  mencione antes, habían varios grupos étnicos, estos mismos quisieron empezar a vivir con su propia determinación política y no  bajo un gobierno imperial de otra etnicidad. 

Uno de estos pueblos con movimiento nacionalista, fueron los judíos que a pesar de que no viven en un solo lugar, pretendían conseguir la independencia en la tierra de Israel, su tierra natal de la que fueron exiliados casi 2000  años atrás.  

Este nacionalismo judío, se llama Sionismo y es importante aclarar que no había un solo tipo de Sionismo sino que había varias corrientes que difieren en ciertos aspectos. Les prometo que voy a sacar pronto un episodio que trate solo del Sionismo y allí explicaré todas sus corrientes y las diferencias entre ellas.

Lo importante ahora, es que  todas las corrientes del Sionismo tenían una meta grande en común, y era la de construir un estado judío en su tierra ancestral, Israel. 

En la segunda mitad del  siglo XIX, alrededor de 1980, los judíos empezaron a actuar para hacer realidad sus sueños y muchos empezaron a migrar a la tierra de Israel que en ese entonces estaba bajo dominio del Imperio Otomano. 

Allí, los judíos que fueron llegando empezaron a asentarse y a construir comunidades que unos años más tarde serían ciudades de un nuevo país. 

Para ese entonces, el hebreo era tan solo un idioma literario  y nadie lo hablaba. En cambio,  los judíos tenían sus propios idiomas para hablar,  pero el Hebreo no era uno de ellos.

Los judíos asquenazíes, es decir los provenientes del este de Europa, hablaban en Yiddish, un idioma basado en el Alemán con influencias y el alfabeto Hebreo.

Por su lado, los judíos del Medio Oriente, los Balcanes, el norte de África, Turquía  y Grecia, es decir los judíos del Imperio  Otomano, hablan el Ladino, que es un idioma basado  en el Español, mezclado con elementos del Hebreo.

A lo que quiero llegar es que ya habían idiomas judíos que habían reemplazado al Hebreo. Sin embargo, una de las corrientes del Sionismo, llamada el sionismo cultural, no se dio por vencida con el Hebreo. Esta corriente del sionismo no era la de Herzl, el padre del Sionismo. 

Herzl, era de una corriente llamada el Sionismo político que pretendía que el estado Judío fuera una especie de refugio para todos los judíos del  mundo y que este país sea la casa de una sociedad iluminada judía. Pero en su libro “Altneuland” que traduce: “El Viejo Nuevo Mundo” donde describe su visión de este estado judío, Herzl no menciona nunca al Hebreo como el idioma que se hablaría allí. Herzl propone el Alemán como el idioma potencial del estado judío.

Ahora, volviendo a la corriente del Sionismo Cultural, quiero contarles que esta aspiraba a que el estado judío fuera un centro histórico y cultural para los judíos de todo el mundo y para los que vivieran allí. Ajad Ha’am, el padre del sionismo cultural describía al estado judío como un centro espiritual secular para el todo pueblo judío. 

La idea era crear una nueva cultura judía basada en la tradición y la historia de este pueblo, pero sin embargo esta cultura debería ser moderna e iluminada. Todo esto incluía el uso del Idioma Hebreo como una de  las características, el cual era un sueño que muchos veían como imposible ya que este Idioma no era hablado por nadie desde ya más de 2000 años y no era un idioma apto para ser hablado en la modernidad.  

El Sueño de Resucitar al Hebreo

A pesar de todo, hubo algunos idealistas que no se dieron por vencidos y lucharon para sacar adelante a este idioma como idioma moderno. Uno de ellos, se  llama Eliezer Ben Yehuda, un joven judío nacido en el imperio Ruso. 

Eliezer estudió allí en un colegio judío, y siempre estuvo expuesto  al idioma Hebreo en los textos religiosos, y más tarde en su vida al hebreo de los textos de la iluminación también. Ben Yehuda, leyó algunos de los textos de Ajad Ha’am, el padre del Sionismo Cultural y estos lo motivaron a unirse  al movimiento Sionista y a creer en que el idioma Hebreo se puede resucitar para ser hablado  en la modernidad.

En el año 1881, como el idealista que era, Eliezer Ben Yehuda migró a la tierra de Israel, entonces conocida como Palestina y perteneciente al imperio Otomano. Esto lo hizo para asentarse allí  y ayudar a construir este estado judío el cual tanto había estado añorando el pueblo judío desde hace ya  algún tiempo.

Ben Yehuda llegó y se asentó en la ciudad de Jerusalem. Al tiempo con  Ben Yehuda y en los años posteriores a su llegada, empezaron a llegar judíos de muchos lugares diferentes para unirse  también a la construcción del estado.

Esto le reitero a Ben Yehuda que un idioma en común para todos los judíos del mundo era necesario  para crear esta sociedad en el estado judío en construcción. Es por eso que él decidió tomarse esta tarea para sí mismo. Eliezer Ben Yehuda se propuso resucitar el Idioma Hebreo para ser usado en el moderno estado Judío con el que él y muchos más sonaban en conjunto. 

Del Sueño a la Realidad

Ben Yehuda empezó con tres ideas para empezar a revivir este idioma. Primero propuso hablar el Hebreo en casa. Promovió entre las  personas de su misma ideología, que cada vez eran más que todos usaran el Hebreo en casa y así en muchas casas se empezó a hablar solamente en Hebreo.

Esto empezó obviamente por Ben Yehuda quien crió a sus hijos únicamente en Hebreo. De hecho se cuenta que en su casa tenía un perro macho y una gata hembra para que así sus hijos entendieran cómo diferenciar de los verbos y adjetivos en masculino y femenino. 

Su hijo Itamar, no habló hasta los tres años, y muchos creyeron que este  experimento de criar a un niño que tenga como lengua madre el Hebreo no  funcionaria. Sin embargo, a los tres años, Itamar empezó a hablar en Hebreo y así se convirtió en el primer niño con Hebreo como lengua madre en 2000 años.

Esto solo incrementó la cantidad de personas que creyeron en las ideas de Ben Yehuda y así poco a poco nacieron más niños educados únicamente en Hebreo creando así la primera generación de niños Hebreo parlantes como su primer idioma. 

La segunda idea era Hebreo en el colegio. Ben Yehuda creía que para que un niño fuera un verdadero Hebreo parlante, después de aprender a hablar Hebreo en la casa, tenía que llegar a una escuela donde recibiera educación en Hebreo.  

Muchos educadores estuvieron de acuerdo con Ben Yehuda, pues por primera vez tenían salones de clase llenos de niños de diferentes lugares, y muchas veces sin un idioma en común y por eso, el Hebreo era la solución perfecta para enseñar a tantos niños de tantos contextos diferentes.

Como lo hizo en la casa, Ben Yehuda también puso el ejemplo y enseño en un colegio en Hebreo. Después de eso, muchos educadores tomaron el ejemplo y empezaron a hacerlo también. Y así, nacieron los primeros colegios con clases en Hebreo, donde usaban ese idioma para enseñar tanto materias religiosas como las que no tenían nada que ver con la religión tales como matemáticas, ciencias, historia y otras.

Esto no fue tan fácil como nos imaginamos. Todos estos educadores pioneros que empezaron a dar clases en Hebreo, se enfrentaron a muchos problemas. Apuesto a que no se han imaginado que como era un idioma que apenas estaba reviviendo, no habían muchos libros académicos en Hebreo, tampoco había muchas canciones y materiales complementarios para el aprendizaje, por supuesto que también habían conceptos académicos que todavía no existían en el idioma y también  había escasez de profesores  que supieran tan bien  Hebreo como para educar usándolo. 

Por supuesto que todos estos problemas tienen solución y poco a poco se fueron disminuyendo con el desarrollo del idioma y nunca lograron detener a estos educadores que se propusieron a ayudar a revivir al Hebreo como parte de  su ideal Sionista.

La última idea de Ben Yehuda fue mejorar el vocabulario. Pues tenemos que entender que el Hebreo fue un idioma que solo fue usado en contextos religiosos por casi 2000 años. Es por eso que le hacía falta un  término  para cualquier concepto que no existiera 2000 años atrás. Esto incluye palabras tan sencillas como: botella, muñeca, toalla, bicicleta o cualquier otra que se puedan imaginar. 

Es por eso que Ben Yehuda fue anotando todas las palabras que se daba cuenta que faltaban durante el periodos de educación de su hijo en Hebreo, y fue las inventando según las normas gramaticales existentes en el Hebreo, o las importaba de diferentes  idiomas como el Arabe o el Latin y las adaptaba al Hebreo.

Estas listas de nuevas palabras las publicaba Ben Yehuda en periódicos en Hebreo que  publicaba para ayudar a los adultos a familiarizarse cada vez más con el idioma como los niños lo estaban haciendo.

Ben Yehuda entendía que solo así no lograría normalizar el  Hebreo como idioma cotidiano de toda una sociedad. Es por eso que decidió volverse lexicólogo, es decir la ciencia que estudia el origen, el significado y el uso de las palabras, para  lograr crear un vocabulario que  tuviera sentido y que  concordara con  el Hebreo antiguo. 

Es entonces cuando Ben Yehuda creó el primer diccionario en Habreo con un vocabulario moderno que completaba al Hebreo bíblico y así trajo al mundo al Hebreo como lengua moderna.

Claramente Ben Yehuda no hizo todo esto solo, sino que decidió crear el Consejo del Idioma Hebreo, lo que vendría siendo paralelo a la real academia de la lengua Española. Y este consejo fue desde entonces hasta hoy, la máxima autoridad del idioma Hebreo. Ellos toman las decisiones sobre las nuevas palabras y estudian día a día el desarrollo del idioma y de la sociedad  para adaptar el Hebreo a la misma. 

Así poco a poco el Hebreo pasó de ser solo  una lengua bíblica y antigua a ser una lengua moderna e idioma oficial en un país, Israel.

Oposición a la Resurrección del Hebreo

Ahora, me parece importante hablar de la oposición a la resurrección del Hebreo. Pues les quiero contar que la oposición llegó de  dos direcciones diferentes.

La primera venía de líderes sionistas iluminados tales como Teodoro Herzl al principio del Sionismo que creían que pensar en algo como la resurrección del idioma Hebreo era algo ridículo e inútil.

Sin embargo, muchos de estos pensadores, luego fueron cambiando su perspectiva al ver el éxito en el desarrollo del idioma y la implementación del mismo en la sociedad.

Por el otro lado, la corriente ultra religiosa que vivía previamente en Palestina o llegó en los mismos años que Ben Yehuda, no sólo criticaban el intento de resurrección del idioma sino que también se oponían fuertemente y actuaban en su  contra.

Pues tenían la opinión de que el Hebreo debería ser únicamente usado con fines sagrados y que no se podía profanar usándolo en el día a día. De esta corriente también hubo muchos que fueron aceptando la idea del Hebreo como idioma cotidiano con el tiempo, mientras que hay comunidades ultra-ortodoxas que hasta hoy se oponen a hacerlo y usan todavía como idioma cotidiano el Yiddish.

A pesar de la oposición, la resurrección del Hebreo fue un movimiento muy popular apoyado por la mayoría de Sionistas y pioneros que llegaron a construir el estado judío. Finalmente y como muestra del legado, el estado de Israel, el sueño de todos los Sionistas se declaró en 1948 por David Ben Gurion en Hebreo.

Y hoy, ni hablar. El Hebreo, este idioma bíblico que fue resucitado hace menos de 150 es usado para hablar de ciencia, tecnología, medicina, historia, es usado en  los periódicos, usado en las universidades, usado en  canciones, cines y obras de teatro, y es el idioma  madre de todo un país, del estado de Israel.

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