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Túnez, el orgullo de la primavera árabe, el país donde empezó todo en el 2011, el único país del mundo árabe que a causa de la primavera árabe hizo una transición “exitosa” a la democracia. 

Ahora, 10 años después, esta afirmación ya no es tan correcta. Los eventos de la última semana la ponen en duda. Vamos a hablar sobre cómo empezó todo y sobre los últimos 10 años de historia política de Túnez, para entender lo que está pasando.

La Historia Política de Túnez

A finales del 2010, un joven tunezino llamado Mohammed Boazizi, que era vendedor de verduras, después de haber sufrido humillación por parte de unos policías y haber tratado de poner una queja sin éxito en las oficinas del gobierno, desesperado y sintiéndose impotente por la situación económica y política de su país, se prendió en fuego frente a un edificio gubernamental.

Esto desató una serie de protestas masivas en ese país, que después de poco tiempo lograron tumbar al presidente Ben Ali, que llevaba en el poder ya por 23 años. 

Ahora les cuento un poco de la historia de Ben Ali como presidente de Túnez. Ben Ali subió al poder de una manera muy peculiar. Su predecesor era hasta el momento en el que Ben Ali se convirtió en presidente, el único presidente que había tenido el país, es decir el primer dictador del mismo. 

Este señor se llamaba Habib Bourguiba y un año después de la independencia de Túnez tumbó a la monarquía, y se hizo presidente vitalicio del país. Estamos hablando del año 1957. Durante la presidencia de Bourguiba, sobre todo en la última década, Túnez sufrió una crisis económica muy fuerte, y la salud mental de su presidente se estaba deteriorando severamente. Pues tenía accesos de cólera y paranoia. 

En 1987, Bourguiba nombró a Ben Ali como primer ministro. Solo un mes después de eso, Ben Ali hizo que 7 médicos firmaran un documento declarando que el presidente vitalicio, Bourguiba no tenía el estado de salud mental requerido para gobernar.

Con esto, Ben Ali ya tenía lo que necesitaba. Pues un artículo de la constitución del país, dictaba que si el presidente no tenía el estado de salud mental o física necesario para gobernar, el primer ministro lo sucedería, y así fue.

El 7 de noviembre de 1987, con esta carta firmada por 7 médicos, Ben Ali depuso al presidente Bourguiba y subió él al poder. Esto es considerado como un golpe de estado institucional que puso a Ben Ali en la presidencia por 23 años. Muchos llaman también a estos eventos como “El Golpe de Estado médico”.

Ben Ali también denominó a este evento como “El día de la nueva era”. Y al subir Ben Ali al poder, disolvió el partido de su predecesor, que era un partido socialista, y creó su propio partido llamado: La Agrupación Constitucional Democrática, que supuestamente iba a ser un partido que arreglaría la situación económica del país.

Dos años después de que asumió el poder, Ben Ali, hizo unas elecciones en las que recibió el apoyo de más del 90% del pueblo tunecino y además en las elecciones parlamentarias, su partido ganó todos los escaños. Sin embargo, ninguna de estas elecciones son consideradas en la comunidad internacional como democráticas, sino más bien fraudulentas. Y así, su presidencia que supuestamente sería diferente, se convirtió también en una dictadura.

Durante el mandato de Ben Ali, se cometieron muchas violaciones a los derechos humanos. Sin embargo, cuando él estaba de presidente, eso no se sabía en el mundo debido al temor al régimen totalitario, y a las buenas relaciones que este país tenía con algunas de las potencias europeas.

Ya en 2013, cuando Ben Ali llevaba más de dos años fuera del poder, se empezaron a reportar en retrospectiva estas violaciones a los derechos humanos cometidas por el régimen de Ben Ali, las cuales incluyen encarcelamientos ilegales, torturas y otros.

Además de todo, al bajar a Bourguiba del poder, Ben Ali había prometido mejorar la situación económica, política y social del país, pero lo que hizo fue deteriorarla aún más. Ya para 2011, la tasa de desempleo estaba por los cielos, la cantidad de población tunecina por debajo de la línea de pobreza era absurda.

Durante su mandato, Ben Ali hizo más elecciones en las que siempre arrasó, siempre tuvo una mayoría absoluta, pero todas y cada una de ellas, fueron dudosas, y la comunidad internacional no las reconoció como elecciones democráticas.

Todo esto, ya nos da el contexto para volver a nuestro tema y entender que sucedió en el 2011 allí.

Túnez desde la Primavera Árabe

Volvemos a la situación como la dejamos antes, Ben Ali ya llevaba como presidente de Túnez más de 23 años, y un joven vendedor de verduras en ese país llamado Muhammad Bouazizi fue humillado por dos policías al no presentar los papeles necesarios para poder vender sus verduras.

Luego de un intento fallido de poner la queja con oficiales del gobierno, Bouazizi se prendió a él mismo en fuego frente a un edificio gubernamental en símbolo de protesta en contra del gobierno autoritario que tenía y de la injusta situación de personas como el que al fin y al cabo solo querían trabajar.

Estas acciones de Bouazizi desataron protestas en contra de Ben Ali y en menos de un mes, este dictador ya de más de 23, años había huido del país. Esto no solo marcó la derrota del gobierno autoritario de Túnez, sino que dio inicio a uno de los sucesos más importantes que se llevaron a cabo en el Medio Oriente en lo que va del siglo 21, la primavera árabe.

Este éxito de los tunecinos inspiró a varios pueblos de otros países que estaban sufriendo de situaciones parecidas o peores con dictadores de hasta 40 años en el poder, como era el caso de Gadafi en Libia.  

Sin embargo, a pesar de que muchas de las protestas en otros países hicieron mucho más ruido, y tuvieron eventos mucho más drásticos, Túnez fue el único de los países involucrados en la primavera árabe en cumplir la meta de todos los movimientos de protestas en el mundo árabe, hacer una transición exitosa a la democracia.

Por lo menos hasta las últimas semanas era considerado así, a pesar de que habían fallas en esta nueva democracia, la transición y el cambio se veían y estaban siendo aplaudidos por la comunidad internacional. Ya que los otros países que sufrieron la primavera árabe que solo eran unas protestas para pedir democracia, resultaron o en guerra civil o en una dictadura renovada.

Túnez Post-Primavera Árabe

Desde 2011, han habido en Túnez ya varias elecciones, que poco a poco se han ido pareciendo más y más a cómo se debería ver una democracia. El Presidente actual del país, Kais Saied, se puede decir que es el primero en ser elegido verdaderamente al pie de la letra de como debería ser una democracia.

Además, después de la primavera árabe y la derrota de Ben Ali, los tunecinos han hecho una de las constituciones más progresivas del medio oriente, y después de Israel, este es considerado como el país más democrático de toda la región. 

A pesar de esto, Túnez no se encuentra en una buena situación económica, la tasa de desempleo en el país sigue incrementándose, y además de todo, el COVID-19, le ha dado a Túnez un golpe más fuerte que lo que ha afectado esta pandemia en muchos otros países de la región, y tienen una de las tasas de muertes por COVID más altas de la misma.

La respuesta del gobierno tunceino frente a la pandemia, ha sido catastrófica a los ojos de los ciudadanos, y todos están desesperados porque la situación en su país mejore.

Los ciudadanos de Túnez han estado protestando para que se disuelva el parlamento y que haya unas elecciones tempranas. Pues la mayoría del pueblo tunecino no está para nada contento con el rendimiento del parlamento, ni con el del primer ministro. 

Cito ahora a un joven tunecino entrevistado por la prensa internacional: “El partido que lleva gobernando en Túnez en los últimos 10 años, no ha hecho ni un cambio. En 2011, como un joven estaba pidiendo empleo, dignidad y libertad, y ahora en 2021 sigo protestando y pidiendo empleo, dignidad y libertad.”

Todo esto, llevó a que el domingo pasado, el presidente de Túnez, Kais Saied, despidiera al primer ministro, y suspendiera al parlamento del país por 30 días, y al mismo tiempo quitándole la inmunidad a sus miembros. Y el presidente ha asumido entonces, el papel de cabeza de gobierno.

Ahora, esta es una situación muy complicada. El presidente Saied argumenta que estas acciones las toma acorde a la nueva constitución del país, y los protocolos de estado de emergencia.

Además de eso, muchos tunecinos, la mayoría de los que estaban protestando en contra del parlamento, que es la rama legislativa del país, han salido a las calles a celebrar las acciones del presidente. 

Cito a otra ciudadana: “Esto es lo único correcto que he visto que se hace en este país desde el año 2011”

Ahora es importante entender que el partido con mayoría de miembros del parlamento, no es el mismo que el partido del presidente. El parlamento cuenta con una mayoría de miembros pertenecientes al partido de la “Nahda”, que traduce del árabe, “El Partido del Renacimiento”. 

Este, es un partido Islamista, que la mayor parte de su doctrina esta inspirada en la revolución iraní, y asimismo mantiene relaciones con otros grupos Islamistas a lo largo de la region, como por ejemplo: “Los Hermanos Musulmanes”. Sin embargo, este es un partido Islamista considerado como uno de los mas moderados del Medio Oriente.

Ahora, por un lado están los ciudadanos que celebran el movimiento del presidente Saied, que es un político independiente, bastante conservador y se conoce como incorruptible; y por el otro lado, están los seguidores del partido de la Nahda que han salido a las calles a protestar el movimiento del presidente. 

Esto ha causado que hayan choques muy fuertes entre estas dos facciones de la población que tienen opiniones opuestas frente a las acciones del presidente de la última semana. 

El presidente del partido del Nahda, ha sido denegado a acceder al edificio del parlamento por las fuerzas armadas del país que apoyan al presidente. Es por eso que ese lugar ha sido el foco de los choques entre la población. Mientras los manifestantes que apoyan al partido de la Nahda intentan entrar al edificio, los partidarios del presidente se encuentran allí para evitarlo. 

En realidad, según la constitución, el presidente prácticamente solo tiene autoridad en los campos de seguridad y de diplomacia, pero este argumenta que la falta de productividad del parlamento y del primer ministro lo han llevado a hacer lo que hizo. 

Por un lado, los miembros del partido del Nahda han denominado a las acciones del presidente como un golpe de estado. Muchos temen que esto sea cierto y Saied se convierta en un nuevo dictador autoritario en ese país. Esto dañaría a la única democracia que surgió de los eventos de la primavera árabe en 2011, al orgullo del norte de África y el mundo árabe, tan alagado por los países de occidente por el proceso que han llevado a cabo en los últimos 10 años.

Sin embargo, el presidente Saied ha prometido que esto no se convertirá en una dictadura, sino que es un paso que toma temporalmente para sacar el país de la situación deplorable en la que se encuentra. Además, ha declarado a periodistas de New York Times con los que se entrevistó, que el país seguirá operando según la constitución, y que respetara los derechos humanos incluyendo al de la libre expresión. 

Sin embargo ya han sido detenidos varios activistas. De hecho, un activista que es también miembro del parlamento fue detenido en estos últimos días bajo el cargo de difamación de las fuerzas armadas del país. 

Ahora, el destino de Túnez es muy incierto, nadie puede predecir lo que va a suceder, si se renovara la democracia como lo ha prometido el presidente, o si se convertirá en una dictadura como lo han supuesto los dirigentes del partido del Nahda. Aun es muy temprano para saber, primero tenemos que esperar a que pasen los 30 días por los que el presidente congeló al parlamento y ver como se desarrolla el panorama en ese país.

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